Guerra de Poderes

“Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.” Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

 

LOS HECHOS POLITICOS.

Del conflicto de poderes que se ha desatado en Venezuela estábamos prevenidos, sin embargo hay que evaluar consistentemente los hechos acaecidos recientemente:

1.- El Tribunal Supremo de Justicia acaba de sentenciar el día de ayer 11 de enero de 2016 en horas de la tarde, la nulidad de los actos de la Asamblea Nacional hasta tanto se incorporen los Diputados que resulten adjudicados del Estado Amazonas cuya situación se encuentra siendo objeto de una acción judicial en curso, la cual es por todos conocida.

2.- La llamada Fuerza Armada Nacional Bolivariana – en lo sucesivo FANB – en días pasados se pronunció “chavista” en boca del Ministro de la Defensa en cadena nacional, y se hizo jurar a personal castrense en todas las plazas Bolívar del país “lealtad al proceso”.

3.- La creación y designación de 6 nuevos ministerios de talante enfáticamente ridículo, retador y provocador de la ira de cualquier ser pensante, como respuesta a la muy delicada crisis económica, suma la voluntad de no querer hacerse nada que apunte a una solución eficaz sobre el tema económico y productivo para el país.

 

Es evidente que la maniobrabilidad del régimen en obstaculizar cualquier desenvolvimiento de la nueva Asamblea Nacional es aún bastante holgada, habida cuenta de la nula reacción de todos los sectores de oposición y supuestos mandos militares “institucionales” en materia de acciones de rechazo firmes, constitucionales y contundentes que deberían ser activadas (Invocación de Art. 350 CN citado al comienzo de este escrito, entre otros mecanismos). Los hechos políticos marcan una dinámica bastante activa ante la cual no puede caber adormecimiento. Muchos se empeñan en tratar al régimen de Nicolás Maduro como si de una democracia perfecta se tratase por el sólo hecho de que hubo elecciones, pero los hechos desmitifican a ese barniz democrático con que se legitimó por momentos tanto al régimen, como a su sistema electoral.

 

No obstante lo anterior de decidirse en el seno de la Asamblea Nacional desacatar la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que hemos comentado y la cual a nuestro juicio es un claro desconocimiento del Poder Judicial hacia el Poder Legislativo Nacional y del Poder Originario que reposa en la ciudadanía mediante el ejercicio del sufragio, eso es a su vez políticamente un desconocimiento de dicho instrumento y del Poder Público del cual emana, y la consecuencia natural es instrumentar aplicación del Art. 350 CN.

 

Se precisa concertar un movimiento de tablero que realmente coadyuve a una liberación definitiva de la dictadura.

 

AGRAVANTES.

El tema de la captura del capo mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán” en días recientes, quien estuvo en nuestro país más de 5 meses a gusto y con protección del régimen sumado al juicio en curso en los EEUU por narcotráfico a los sobrinos de la por ahora diputada y cónyuge de Nicolás Maduro, Cilia Flores, presagia un claro episodio que evoca al final del régimen del ex General panameño Manuel Antonio Noriega, con una situación de apresto operacional de las FANB bastante precario y que garantizaría una espantosa derrota militar a las FANB, digna del ejemplo que debe dársele a un narcoestado forajido aupado en las charreteras de la infamia.
El ruido de todo esto, más el grave desabastecimiento en alimentos y medicinas que nos ha colocado en una naciente crisis humanitaria, así como en repuestos automotrices entre otros rubros de primordial importancia arroja una situación de quiebre institucional que ya avanza.
No estamos ante un escenario de solución ni pacífica, ni sencilla. Estamos ante una encrucijada terminal. Ciudadanamente es irresponsable pensar lo contrario. No es tiempo de optimismos ni esperanzas; es tiempo de batalla.

 

EL JUEGO EN CURSO.

Entender la situación táctica del oponente, sus ventajas, oportunidades tanto como sus carencias y debilidades dará posibilidades de vencerlo. Si estamos unánimemente claros de que el país está en emergencia, no cabe tiempo a darle al oponente que atropella y desconoce la legitimidad como Poder Público con base originaria de la nueva Asamblea Nacional.

Es cierto que en situaciones de lucha a veces es necesario ceder a un mal para evitar males mayores, pero creemos que hoy se cedió lo indispensable, ya evidenciado el régimen mediante la sentencia del Tribunal Suprema de Justicia.

La nueva Asamblea Nacional se debe declarar en sesión permanente, abordar la agenda pendiente sin tregua y convocar a todo el país a desconocer al régimen dictatorial de Nicolás Maduro ante el atropello constante de éste hacia todo el país.

Podríamos pasar horas explicando principios constitucionales sobre división de poderes. Sólo hay una alternativa y es desconocer al régimen dictatorial de Nicolás Maduro, y se tienen los basamentos constitucionales que legitiman tal solución.
Advertimos que ir cada grupo de opinión y activismo político por su lado es suicidio en estos momentos. Hay que mirar en perspectiva y sumar visiones y acciones con coraje y sabiduría.
Habemos muchos listos y con experiencia probada para ir a acciones que revistan de toda la firmeza que las circunstancias requieren en defensa de la libertad y de la democracia, pero no haremos papel de tontos útiles ni de carne de cañón. O esta dirigencia opositora asume liderazgo real y se deshace de lastres y avanzamos amalgamados en salir de raíz del atolladero, o la única salida será la foto del mosaico de Carlos Cruz Diez del suelo del terminal internacional de Maiquetía.

 

Giovanni Rossomando D.

Abogado Experto en temas Constitucionales e Internacionales, Pensador Político  y Profesor Universitario.
Me coloco bajo la protección de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual establece: ARTICULO 19 ‘Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión’ .

Declaración universal de los derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El 10 de diciembre de 1948 en París.

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